Circula por las redes este mapa, realizado por Diversual, se nos muestra la media (por provincia) de relaciones sexuales en España.
Podemos ver que La Rioja (11.25 veces al mes) y León (10.26 veces al mes) son los primeros de la lista. En el otro extremo tenemos a Albacete (5.90 veces al mes).
Fiona Broome recordaba claramente la muerte en prisión de Nelson Mandela, en la década de los 80 del siglo XX. Y como ella, más gente compartía ese recuerdo… de algo que jamás había pasado.
Sorprendida por ese error colectivo, decidió acuñar el término efecto Mandela para describir esos recuerdos falsos (hay unos cuantos documentados: el monóculo del hombre del Monopoly, el color de las patas de C-3PO, la cola de Pikachu que termina en un mechón negro…)
Solamente nos queda la ermita de lo que en su día fue un monasterio destinado a dar asistencia a los caminantes. Pero mirad qué belleza; vemos en esta foto su portada románica, en la parte opuesta tiene un no menos precioso ábside.
https://www.flickr.com/photos/elgolem/46875034624
La iglesia es de la última década del siglo XII, y la descubrí gracias a un curso de románico que imparte la Fundación Santa María la Real (curso que vuelve a realizarse en junio).
La camarera Celeste Caeiro volvía a su casa cargada con unas flores para un banquete que no se pudo celebrar; cuando un soldado le pidió un cigarrillo, ella le dio un clavel, que el soldado colocó en el cañón de su fusil. Los demás soldados hicieron lo mismo, haciendo saber que aquellas armas no iban a usarse para disparar.
Feliz 25 de abril.
De Colecção António Paixão Esteves – Trabajo propio, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2618157
Me he encontrado en twitter con este vídeo, absolutamente estremecedor y que esconde una gran lección: mediante el premio y el castigo podemos conseguir casi cualquier cosa de nuestros alumnos (o hijos), pero no estaremos educando: estaremosamaestrando.
Del mismo modo, la autoridad a la que se debe hacer caso tiene que ser la de la razón y la del sentido común.
Tenemos un grave problema en nuestro modelo turístico. Hablo de España, que es lo que mejor conozco. Tenemos ciudades con un legado cultural, artístico, etnográfico e histórico inigualable. Y somos uno de los principales destinos mundiales de turismo.
Toledo, Salamanca, Segovia, Granada o Santiago de Compostela (y muchos más, la lista es interminable) son lugares únicos que merecen una visita de turistas (me gusta más la palabra viajeros) que desean conocer y respirar esa historia de siglos que se esconde en rincones, personas y monumentos.
Pero nos encontramos con que las viviendas que conforman el centro son ahora pisos turísticos, que las antiguas tabernas o casas de comida son ahora restaurantes de comida rápida. Y entonces, pasa a darnos igual visitar Toledo que Segovia, porque han perdido su esencia. Afortunadamente, no sus monumentos (eso no pasará nunca, esperamos), pero sí su magia.
¿Qué podemos hacer los ciudadanos? Además de medidas mayores, creo que el mayor aporte en nuestras manos es consumir en los lugares de siempre: la taberna, la tienda de toda la vida, los productos típicos.
Es algo que nos puede suceder en ocasiones, y en mi respuesta parto de que no nos interesa tanto el libro en sí como su contenido. Es una solución, en principio, para España.
La Biblioteca Nacional de España tiene, como podréis suponer, la gran mayoría de los libros publicados en España (alguna vez he oído que todos). Y podemos pedir dichos libros en préstamo.
Ahora bien, si solamente hay un ejemplar, es probable -y razonable- que no nos lo presten. De ser así, podemos solicitar una copia, en formato electrónico o físico. Nos enviarán un presupuesto, y ya es asunto nuestro aceptarlo o no.
En el yacimiento arqueológico de Casas de Turuñuelo (Guareña, Badajoz, España) se han encontrado cinco tallas de piedra que representan rostros: la primera vez que esta cultura nos muestra sus caras, gracias a la labor investigadora del CSIC.
Se desconoce qué representan: tal vez diosas, tal vez un guerrero. En todo caso, estas obras del siglo V a.C. marcan un antes y un después. Mirad qué belleza.