La historia de los burgueses de Calais

En Septiembre del año 1346, el rey inglés Eduardo III, sabedor de la importancia estratégica de Calais, ordenó sitiar (y conquistar) la ciudad. Fueron pasando los meses, pasó el invierno, llegó el verano. Y las reservas de comida y agua se reducían inexorablemnte. En el mes de julio, los ingleses interceptaron un envío de víveres hacia la ciudad. Los habitantes de Calais decidieron expulsar de la ciudad a quinientos ancianos y niños, para que los demás pudieran sobrevivir. Los ingleses les impidieron cruzar el cerco, dejándolos morir de hambre, a las puertas de la ciudad.

Posteriormente, el alcalde de Calais ofreció la ciudad al rey inglés, si dejaba salir con vida a sus habitantes. Pero Eduardo III se negó. Finalmente, impuso una condición: además de lo anterior, seis personajes notables de la ciudad deberían traerle las llaves de la ciudad, vestidos con camisones y con una soga alrededor de sus cuellos. Así pues, el alcalde reunió a los ciudadanos y expuso este requisito. Al poco tiempo, uno de los hombres nobles de Calais se adelantó y se ofreció para esa muerte segura. Finalmente seis nobles se vistieron según los deseos del rey inglés, se despidieron de sus seres queridos y, afligidos, salieron por las puertas de la ciudad, sacrificando sus vidas por el resto de los ciudadanos. Este es el momento mágico que Rodin inmortalizó.

Los burgueses de Calais, de Auguste Rodin
Los burgueses de Calais, de Auguste Rodin (por Escarlati y Luna04)

Cuando el rey inglés se disponía a dar la orden de ahorcamiento, uno de los caballeros le hizo ver la enorme valentía de aquellos hombres. Pero el rey no cedió por las palabras del caballero. Entonces habló su esposa, la reina Felipa de Henao, pidiendo lo mismo. A ello, el rey respondió:


Oh, Lady, deseo que estuvieras en algún otro lugar que no éste. Me has suplicado de tal forma que no puedo negarme: Os los entrego, haz con ellos lo que quieras.