Soneto a Cristo crucificado
No me mueve, mi Dios, para quererte,el Cielo que me tienes prometido,ni me mueve el Infierno tan temido,para dejar por eso de ofenderte.
No me mueve, mi Dios, para quererte,el Cielo que me tienes prometido,ni me mueve el Infierno tan temido,para dejar por eso de ofenderte.
Un soneto me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tanto aprieto; catorce versos dicen que es soneto: burla burlando van los tres delante.
No hablaremos hoy de la obra completa, sino de cinco versos con los que, en boca de un Federico que se dirige a Casandra, nos obsequia el Fénix de los Ingenios: En fin, señ…
En este día dedicado al Teatro he querido escribir este pequeño post sobre esta tragicomedia del Fénix de los Ingenios que, además, fue la primera obra que disfrutamos de l…
En las mañanicas del mes de mayo cantan los ruiseñores. Retumba el campo. En las mañanicas, como son frescas, cubren ruiseñores las alamedas.
En fin, señora, me quedo sin mí, sin vos y sin Dios; sin Dios, por lo que os deseo; sin mí, porque estoy sin vos; sin vos, porque no os poseo.