Sexualidad
La rosa del pecado
Cuando en la taberna estamos, nada nos importa el mundo, ni que el viento encrespe el agua, ni que el fuego esparza el humo; si una apuesta afortunada nos escancia su miste…
Cuando en la taberna estamos, nada nos importa el mundo, ni que el viento encrespe el agua, ni que el fuego esparza el humo; si una apuesta afortunada nos escancia su miste…