Poesía
Soneto a Cristo crucificado
No me mueve, mi Dios, para quererte,el Cielo que me tienes prometido,ni me mueve el Infierno tan temido,para dejar por eso de ofenderte.
No me mueve, mi Dios, para quererte,el Cielo que me tienes prometido,ni me mueve el Infierno tan temido,para dejar por eso de ofenderte.