Educación
No es su vestido, es tu mirada
No hay vestidos indecentes, hay miradas indecentes. Y no hay nada erróneo ni indecente ni provocativo en la prenda: el único error está en tu mirada.
No hay vestidos indecentes, hay miradas indecentes. Y no hay nada erróneo ni indecente ni provocativo en la prenda: el único error está en tu mirada.