Si estás pendiente de los gustos de tu novia, eres un novio ideal; si estás pendiente de los gustos de tus padres, eres un hijo maravilloso; incluso si estás pendiente de los gustos de tu jefe, eres un empleado ejemplar.
Pero amigo, que no se te ocurra estar pendiente de los gustos de tu hijo.
Cuestión de prioridades
Si estás pendiente de los gustos de tu novia, eres un novio ideal; si estás pendiente de los gustos de tus padres, eres un hijo maravilloso; incluso si estás pendiente de los gustos de tu jefe, eres un empleado ejemplar.