Poesía

Volvíamos tarde, de Manolo García

Volvíamos tarde. Una luna mesteña, soleada, preñaba las higueras. Andábamos nocturnos, seres fatuos, pespunteados, imperfectos.

Volvíamos tarde.
Una luna mesteña, soleada, preñaba las higueras.
Andábamos nocturnos, seres fatuos, pespunteados, imperfectos.
Simples almas deshuesadas.
Alegres como jóvenes caballos rebrincábamos palabras; derrochando, excéntricos.
Y un timón de nada lánguida, difuminaba nuestras sombras fundiéndolas con el alba
Nuestra luminaria, chispa escasa.

Esta mañana tuve la suerte de que mi adorada hermana dirigiera mis ojos y mi mente hacía estos versos, derrochantes de belleza.

Gracias, parrula.