Por fin trajo el verde mayo correhuelas y albahacas a la entrada de la aldea y al umbral de las ventanas. Al verlo venir, se han puesto cintas de amor las guitarras, celos de amor las clavijas, las cuerdas, lazos de rabia; y relinchan impacientes por salir de serenata. En los templados establos, donde el amor huele a paja, a honrado estiércol y a leche, hay un estruendo de vacas que se enamoran a solas y a solas rumian y braman... Campea mayo amoroso, que el amor ronda majadas, ronda establos y pastores, ronda puertas, ronda camas, ronda mozas en el baile y en el aire ronda faldas. Miguel Hernández
Romancillo de Mayo (Poesía en Mayo, 1)
Por fin trajo el verde mayo correhuelas y albahacas a la entrada de la aldea y al umbral de las ventanas.