Poesía

Nadie escuche mi voz y triste acento, de Juan de Tassis, conde de Villamediana

Descubrí hace pocos días -otra más que le debo a Sinfonía de la Mañana de Radio Nacional, a Martín Llade, a Clara Corrales y, por descubrirme el programa, a Belén- al Conde de Villamediana y a su poesía.

Descubrí hace pocos días -otra más que le debo a Sinfonía de la Mañana de Radio Nacional, a Martín Llade, a Clara Corrales y, por descubrirme el programa, a Belén- al Conde de Villamediana y a su poesía.

Os dejo este soneto juvenil:

   Nadie escuche mi voz y triste acento
de suspiros y lágrimas mezclado,
si no es que tenga el pecho lastimado
de dolor semejante al que yo siento.

Que no pretendo ejemplo ni escarmiento
que rescate a los otros de mi estado,
sino mostrar creído, y no aliviado,
de un firme amor el justo sentimiento.

Juntose con el cielo a perseguirme,
la que tuvo mi vida en opiniones,
y de mí mismo y a mí como en destierro.

Quisieron persuadirme las razones,
hasta que en el propósito más firme,
fue disculpa del yerro el mismo yerro.