Le gustaba gastar bromas, y en aquella madrugada se sentía especialmente simpático, así que, silenciosamente, se dirigió a la habitación donde dormían sus hijos gemelos y, sin despertarlos, los cambió de cama. Vivieron el resto de su vida pensando que eran el otro.
El padre simpático
Le gustaba gastar bromas, y en aquella madrugada se sentía especialmente simpático, así que, silenciosamente, se dirigió a la habitación donde dormían sus hijos gemelos y, sin despertarlos, los cambió de cama.