El día que secuestraron mi iPhone

Era un día como otro cualquiera. Mi esposa y yo bajamos del coche, y ella llevaba en su mano mi nuevo iPhone. Una señora que, desde su casa, nos vio llegar, salió rauda y se dirigió directamente hacia el iPhone. Nos lo arrebató de las manos y se dio la vuelta, y volvió apresuradamente hacia su casa, soltando un “¡ahora vuelvo!” al que no hicimos caso alguno, ya que ambos nos fuimos detrás de ella inmediatamente. Al final, lógicamente, pudimos recuperar el iPhone.

¿Qué opináis de la señora?. Quizá si lo hubiera pedido por favor se lo habríamos dejado. O, al menos, se lo habríamos enseñado, aunque fuera manteniéndolo en nuestra mano.

Hay un pequeño detalle en esta historia que he modificado. No era nuestro iPhone. Era nuestro bebé.

¿Qué opináis de la señora ahora?. Espero que, al menos, lo mismo que cuando os lo pregunté hace dos párrafos.