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Vacaciones con niños en el Morrazo

Cuando tenemos niños nos fijamos en nuevas cosas a la hora de planificar nuestras vacaciones. Para facilitar esa tarea, quiero escribir una serie de posts recorriendo algunos lugares y haciendo hincapié en las opciones que ofrecen para familias con niños, así que he decidido empezar, cómo no, por mi tierra.

¿Dónde está y cómo llegamos?

El Morrazo es una península situada en la provincia de Pontevedra (Galicia, España). Forma parte de las Rías Baixas y -este es el gran secreto-, tiene un clima muchísimo mejor que el que se “espera” para Galicia.

Está muy cerca de Vigo (unos 15 minutos en barco, unos 40 minutos en coche), así que está bien comunicado con el resto de España y con Portugal. Se puede llegar en coche (hay autovía y autopista desde Madrid), en tren (trenes directos desde Madrid y Oporto, entre muchos otros sitios) y avión (el aeropuerto más recomendable es el de Vigo, pero también son alternativas volar hasta Santiago u Oporto).

¿Qué hacemos?

En el Morrazo (y desde el Morrazo) se pueden realizar multitud de actividades con niños.

Playas

El Morrazo ofrece abundantes playas, tanto urbanas como salvajes, donde pueden disfrutar tanto grandes como pequeños. Eso sí, os recomendamos siempre mucho cuidado. Una buena cantidad de playas tienen la bandera azul de la UE (varían cada año). La bandera azul nos garantiza cosas como la presencia de duchas o de socorrista.

  • A Xunqueira (Moaña); playa urbana.
  • Areamilla (Cangas); playa salvaje.
  • Rodeira (Cangas); playa urbana.
  • Melide (Cangas); playa salvaje.
  • O Con (Moaña); playa urbana.

Montaña

Desde el Mirador de Cotorredondo (a donde os recomendamos subir en día despejado) se pueden llegar a ver las rías de Vigo, Pontevedra, Arosa y Muros… y quizá alguna más. Se cuenta que, en días muy despejados, se pueden ver las Islas Sisargas.

En las proximidades se puede observar un monumento megalítico: el Dolmen de Chan da Arquiña, construcción funeraria de más de cinco milenios.

Arte e historia

  • La iglesia de San Martiño, en Moaña, es una magnífica muestra de arte románico.
  • En la parroquia de Hio (en Cangas) se encuentra el Cruceiro de Hio; se puede disfrutar de su contemplación aprovechando cualquier viaje hacia (o desde) las bonitas playas de esa zona.
  • Santiago de Compostela es un lugar de obligada visita para el turista; está situado aproximadamente a una hora del Morrazo. Se recomienda visitar la catedral coincidiendo con la Misa del Peregrino, en donde se suele poner el Botafumeiro (suele ser sobre el mediodía, pero mejor confirmar antes, porque merece la pena). Una pista: situados en el lado “corto” de la cruz latina que conforma la planta de la catedral, tendréis las mejores vistas del Botafumeiro.
  • El Castillo de Soutomaior nos puede transportar unos cuantos siglos atrás, a la época del gran Pedro Madruga (según recientes investigaciones, Cristóbal Colón podría ser la misma persona que Pedro Madruga). Aquí podéis conocer el interior del castillo y dar un paseo por sus maravillosos jardines.

Ocio infantil


Este es un post abierto y en constante evolución. Podéis sugerir nuevas actividades o incluir vuestro negocio (restaurantes y alojamientos) en el área patrocinada (correo de contacto: carlos @ elcartapaciodegollum . com).

La carta de la prima emigrante

Como sabéis, los gallegos nos hemos tenido que ganar la vida recorriendo el mundo en busca de un trabajo que nos permitiera ganar dinero para subsistir. Se suele decir que el gallego no protesta, emigra. Por lo tanto, como buen gallego, tengo familia en muchos países; principalmente en Venezuela y Argentina. En general, a todos mis familiares emigrantes les ha ido realmente bien (porque se lo han ganado, debo decir). Bueno, no a todos. A casi todos. A aquella prima, no. No tuvo tanta suerte.

Ella nos escribía cartas, contándonos sus desgracias. Mi tía Sedes las leía, sentada en la mesa de la cocina, entonando perfectamente cada palabra, con su característica voz. Mi abuela las escuchaba con toda la atención, mientras en su precioso rostro y en sus grandes ojos se dibujaba la tristeza por los despidos, las enfermedades, los accidentes, la pobreza y toda aquella sucesión de desgracias que nos contaba la prima en sus cartas.

Hasta que un día pasó algo inesperado, que hizo cambiar el rostro de mi abuela y la entonación de mi tía. De forma completamente sorpresiva, de los labios de tía Sedes escuchamos la siguiente frase:

“… la niña tuvo una alegría …”

En la mesa se escucharon todo tipo que comentarios (breves, porque ansiábamos saber qué había pasado). Y seguimos escuchando la carta, que continuaba con su habitual rosario de tragedias. Y la carta terminó. Y nos quedamos sin saber cuál era la alegría que había tenido la niña (y hay que decir que un poco decepcionados, porque no era justo que, tras haber estado escuchando durante años una retahíla infinita de desgracias, ahora nos quedáramos sin saber qué había pasado).

Hasta que a mi tía se le ocurrió releer la carta. Y ahí se dio cuenta de su error. Volvió a leer la frase. Y, de repente, todo volvió a la normalidad:

“… la niña tuvo una alergia …”

El Codex Calixtinus y su descripción del Camino

Como todos sabéis, ha desaparecido (se supone que lo han hurtado, lógicamente) de la Catedral de Santiago de Compostela el Codex Calixtinus, obra del siglo XII. Esperemos que pueda ser recuperado pronto y en buen estado, aunque no parece muy fácil.

Una de las secciones del Codex es una verdadera guía de viaje para el peregrino de hace casi mil años, y describe las vicisitudes que se pueden encontrar al recorrerlo. Copio aquí algunos párrafos (con algunas cosas sorprendentes), que he extraído de la web vallenajerilla.com:

Tras este valle se encuentra Navarra, tierra considerada feliz por el pan, el vino, la leche y los ganados. Los navarros y los vascos son muy semejantes en cuanto a comidas, trajes, y lengua, pero los vascos son algo más blancos de rostro que los navarros. Estos se visten con paños negros y cortos hasta las rodillas solamente, a la manera de los escoceses, y usan un calzado que llaman albarcas, hechas de cuero con pelo, sin curtir, atadas al pie con correas, que sólo resguardan la planta del pie, dejando desnudo el resto. Gastan unos capotes de lana negra, largos hasta los codos y orlados a la manera de una paenula, (la paenula era una especie de capota de viaje, largo hasta las rodilaas, cerrado y sin mangas, con un agujero para la cabeza y un capuchón) que llaman sayas. Comen, beben y visten puercamente. Pues toda la familia de una casa navarra, tanto el siervo como el señor, lo mismo la sierva que la señora, suelen comer todo el alimento mezclado al mismo tiempo en una cazuela, no con cuchara, sino con las manos, y suelen beber por un vaso. Si los vieras comer, los tomarías por perros o cerdos comiendo. Y si los oyeses hablar, te recordarian el ladrido de los perros, pues su lengua es completamente bárbara. A Dios le llaman urcia; a la Madre de Dios, andrea María; al pan, orgui; al vino, ardum; a la carne, aragui; al pescado, araign; a la casa, echea; al dueño de la casa, iaona; a la señora, andrea; a la iglesia, elicera; al prebítero, belaterra, lo que quiere decir bella tierra; al trigo, gari; al agua, uric; al rey, ereguia; a Santiago, iaona domne Iacue. Este es pueblo bárbaro, distinto de todos los demás en costumbres y modo de ser, colmado de maldades, oscuro de color, de aspecto inicuo, depravado, perverso, pérfido, desleal y falso, lujurioso, borracho, en toda suerte de violencias ducho, feroz, silvestre, malvado y réprobo, impío y áspero, cruel y pendenciero, falto de cualquier virtud y diestro en todos los vicios e inquiedades; parecido en maldad a los getas y sarracenos, y enemigo de nuestro pueblo galo en todo. Por sólo un dinero mata un navarro o un vasco, si puede, a un francés. En algunas de sus comarcas, sobretodo en Vizcaya y Alava, el hombre y la mujer navarros se muestran mutuamente sus verguenzas mientras se calientan. También usan los navarros de las bestias en impuros ayuntamientos. Pues se dice que el navarro cuelga un candado en las ancas de su mula y de su yegua, para que nadie se le acerque, sino él mismo. También besa lujuriosamente el sexo de la mujer y de la mula. Por lo cual, los navarros han de ser censurados por todos los discretos. Sin embargo, se les considera buenos en batalla campal, malos en el asalto de castillos, justos en el pago de diezmos y asiduos en las ofrendas a los altares. Pues cada día al ir los navarros a la iglesia, hacen una ofrenda a Dios, o de pan, vino o trigo, o de algún otro producto. Siempre que un navarro o un vasco va de camino se cuelga del cuello un cuerno como los cazadores y lleva en las manos, según costumbre, dos o tres dardos que llaman azconas. Al entrar y salir de casa, silba como un milano. Y cuando estando escondido en lugares apartados o solitarios para robar, desea llamar silenciosamente a sus compañeros, o canta a la manera del búho, o aúlla igual que un lobo.

Suele decirse que descienden del linaje de los escoceses, pues a ellos se parecen en sus costumbres y aspecto. Es fama que Julio César envió a España, para someter a los españoles, porque no querían pagarles tributo, a tres pueblos, a saber: a los nubianos, los escoceses y los caudados cornubianos, ordenándoles que pasasen a cuchillo a todos los hombres y que sólo respetasen la vida a las mujeres. Y habiendo ellos invadido por mar aquella tierra, tras destruir sus naves, la devastaron a sangre y fuego desde Barcelona a Zaragoza, y desde la ciudad de Bayona hasta Montes de Oca. No pudieron traspasar esos límites, porque los castellanos reunidos los arrojaron de sus territorios combatiendolos. Huyendo, pues, llegaron ellos hasta los montes costeros que hay entre Nájera, Pamplona y Bayona, es decir, hacia la costa en tierras de Vizcaya y Alava, en donde se establecieron y construyeron muchas fortalezas, y mataron a todos los varones a cuyas mujeres raptaron y en las que engendraron hijos que después fueron llamados navarros por sus sucesores. Por lo que navarro equivale a no verdadero, es decir, engendrado de estirpe no verdadera o de prosapia no legítima. Los navarros también tomaron su nombre primitivamente de una ciudad llamada Naddaver, que está en las tierras de que en un principio vinieron, en los primeros tiempos, el apóstol y evangelista San Mateo.

Después de la tierra de estos, una vez pasados los Montes de Oca, hacia Burgos, sigue la tierra de los españoles, a saber, Castilla y Campos. Esta tierra está llena de tesoros, abunda en oro y plata, telas y fortísimos caballos, y es fértil en pan, vino, carne, pescado, leche y miel. Sin embargo, carece de árboles y está llena de hombres malos y viciosos.

Después, pasada la tierra de León y los puertos del monte Irago y monte Cebrero, se encuentra la tierra de los gallegos. Abunda en bosques, es agradable por sus ríos, sus prados y riquísimos pomares, sus buenas frutas y sus clarísimas fuentes; es rara en ciudades, villas y sembrados. Escasea en pan de trigo y vino, abunda en pan de centeno y sidra, en ganados y caballerías, en leche y miel y en grandiosísimos y pequeños pescados de mar; es rica en oro y plata, y en tejidos y pieles silvestres, y en otras riquezas, y sobretodo en tesoros sarracenos. Los gallegos, pues, se acomodan más perfectamente que las demás poblaciones españolas de atrasadas costumbres, a nuestro pueblo galo, pero son iracundos y litigosos.

Mi primer aturuxo

Yo tenía cuatro años, a lo sumo. Era la boda del hijo de mi prima. Todo estaba transcurriendo con la normalidad acostumbrada en esos casos: comida, mucha comida; risas, muchas risas; conversaciones, muchas conversaciones.

De repente, sucedió. Mi prima emitió un sonido que a la vez silenció y llenó de ruido la sala. Era un sonido que expresaba a la vez alegría y tristeza; a la vez era masculino y femenino; a la vez era ruido y música; a la vez era el bien y el mal; a la vez antiguo y moderno. Yo me quedé embobado mirándola, preguntándome que qué le pasaba a aquella señora, víctima, sin duda, de una pérdida transitoria de conciencia. El resto de los comensales no acudió en su ayuda. Nadie pareció asustarse por aquel sonido.

Así fue cómo viví yo mi primer aturuxo.

Actualización 2011-02-25:

Un aturuxo es un grito de alegría agudo, fuerte y prolongado, habitual mientras se canta o en fiestas populares.

(He tomado la definición del Novo Dicionario da lingua galega, de Obradoiro-Santillana).