Volviendo a las raíces

Cuando, en 1982, el papa Juan Pablo II visitó la catedral de Santiago de Compostela, pronunció las siguientes frases.

Yo, obispo de Roma y pastor de la Iglesia Universal, desde Santiago te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma.

Y la esencia de Europa es -debe ser- la comunicación y comprensión entre los diferentes pueblos. Tenemos mucho que mejorar. Tras ver al papa Francisco lavando los pies en un centro de refugiados, creo que podemos seguir teniendo esperanza; Europa tiene que reencontrarse consigo misma y volver a sus raíces.

De lo sagrado

Nunca dejaremos el pasado si consideramos la religión como algo sagrado, pero nunca abrazaremos el futuro si no consideramos como sagrado el derecho a la religión.

En busca de la santidad

Este mapa nos indica los lugares de Europa que tienen la palabra “santo” (en cualquier lengua) en su nombre:

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Me parece muy destacable -que no sorprendente- el caso de Galicia. ¿A qué creéis que se debe? Se me ocurren algunas razones: nuestra propia idiosincrasia, la cercanía de Santiago o el menor influjo musulmán (711-1492) con respecto a otras regiones de la península. Por otra parte, esa zona de mayor “santidad” no abarca estrictamente Galicia, sino que también incluye Asturias y desde Lisboa hacia arriba. ¿Qué comentarios tenéis al respecto?

Machismo en el feminismo

En la entrega de los premios Ciutat de Barcelona 2016, la poetisa Dolors Miquel recitó el poema “Mare Nostra”, que podéis escuchar aquí mismo. Según ella indica, es un canto a la maternidad y a las mujeres. Más allá del nivel literario del poema (en algunos momentos -como cuando utiliza la palabra “vagina”- me recuerda mucho al “caca, culo, pedo, pis” de palabras prohibidas de los niños); más allá del nivel literario, como digo, me ha sorprendido en un texto que pretende ser -al menos- amigable con la mujer el uso de la expresión “hijos de puta”. Pocos insultos menos machistas se me ocurren. Adjunto también un link a un excelente post de Ibone Olza, de hace unos años.

San Millán de la Cogolla, La Rioja

Allí, por vez primera, alguien escribió en aquella lengua en la que hablaba el pueblo. Desde luego, no era el castellano actual, pero tampoco era el latín de los libros sagrados. Precisamente en el margen de uno de esos libros sagrados se escribieron esas notas, esas glosas emilianenses, en román paladino. ¿Conocéis el monasterio de Suso? Si os acercáis por La Rioja, os recomiendo que lo visitéis. Y muy cerca de allí, en Berceo, nació el poeta que se atrevió a escribir poesía en ese roman paladino “en cual suele el pueblo fablar con so vezino”.

San Millán de la Cogolla, monasterio de Suso. Por aherrero.
San Millán de la Cogolla, monasterio de Suso. Por aherrero.

El sueño de los tres Reyes Magos

Mientras los tres Reyes Magos duermen, un ángel se les aparece y les indica que no deben ir al castillo de Herodes, ya que su intención es matar a Jesús.

Gislebertus de Autun, nos dejó, en las primeras décadas del siglo XII, una interpretación maravillosa de este pasaje en un capitel de la Catedral de Autun. En él se puede ver al ángel despertar -suavemente- a los reyes. Y también vemos que uno de ellos se ha despertado ya. Una joya de sublime belleza.

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El pez, símbolo de los cristianos

Como sabéis, los primeros cristianos utilizaban el símbolo del pez para identificarse. La explicación más habitual (y que a mí más me convence) es que se trata de un acrónimo:

En griego, “pez” es “IXΘΥΣ”:

IXΘΥΣ: Iota I=Jesús, Ji X=Christos, Theta Θ=Theou (de Dios), Ípsilon Υ=Uios (Hijo), Sigma Σ=Soter (Salvador)

Es decir: “JesuCristo, Hijo de Dios Salvador”.

Existen algunas otras explicaciones, relacionadas con el pez como símbolo femenino, el pez como símbolo de la verdad profunda o el pez como símbolo del bautismo.

La curiosidad (casi) mató al gato

El congreso se celebraba en una ciudad bellísima, destino de un Camino que durante siglos vio cómo crecían catedrales, puentes y hospitales. Y dentro de la ciudad, en el mejor lugar posible: el Parador de los Reyes Católicos. Entre conferencia y conferencia, salía a disfrutar de la única plaza del Obradoiro, rodeada por el propio Parador, por el Palacio de Rajoy y de Xelmírez y -cómo no- por la Catedral, tan diferente -y tan parecida- a las de su Alemania natal.

Y llegó el momento que tanto había estado esperando; por fin iba a poder ver en funcionamiento el Botafumeiro. La misa se le hizo eterna, esperando ese espectáculo final. Cuando los tiraboleiros comenzaron a poner en marcha el enorme incensario, se abrió paso entre la gente, para poder verlo más de cerca. Inicialmente prestó atención al movimiento del botafumeiro, pero pronto su curiosidad científica hizo que se centrara en el mecanismo. Y fue acercándose más y más. Ajeno a los avisos de la gente que contemplaba, con pavor, la decisión de este hombre. Ajeno, también, al propio botafumeiro.

Tenemos que decir que tuvo mucha suerte. Solamente le rompió el tabique nasal.

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«Santiago Catedral Botafumeiro» por Luis Miguel Bugallo Sánchez (Lmbuga Commons)(Lmbuga Galipedia) – Commons.. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.