El muro de México a vista de dron

Lo primero que pensó Jonathan Lee, profesor en la ciudad de Tecate, cuando escuchó que Trump quería construir un muro fue: ¿será más grueso? ¿estará electrificado? ¿tendrá dos pisos?. Porque él, cada día al abrir los ojos, lo primero que ve es la placa metálica, ocre y oxidada que levantó Bill Clinton en 1994 a 20 metros de su cama.

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Siempre que aparece un tema relacionado con fronteras me viene a la mente las preciosas y certeras palabras de Carl Sagan sobre ese “punto azul pálido” que es el planeta Tierra, colgado en el infinito.

El ángel rojo

Su nombre era Melchor Rodríguez García, y fue el último alcalde republicano de Madrid. Este anarquista detuvo las sacas de presos que se realizaban en Madrid, que terminaban con fusilamientos masivos en Paracuellos del Jarama. Se calcula que salvó la vida a más de 12.000 personas y veló por los derechos de los presos en las cárceles. Finalizada la guerra, no tuvo ningún beneficio especial y fue condenado a muerte. En ese juicio se produjo una situación curiosa (pero lógica). Habiendo preguntado el juez si alguien tenía algo que alegar, el general Muñoz Grandes (al que Melchor había salvado la vida) intervino en su favor, mostrando un listado de miles de personas que también debían la vida a el ángel rojo. Finalmente, esa pena de muerte fue anulada.

A su entierro, ya en el tardofranquismo (1972) acudieron, como no podía ser de otra manera, personas de ambos bandos: cruz sobre el féretro, bandera anarquista cubriéndolo, y sonando el himno de “A las barricadas”.

Se puede morir por las ideas, pero nunca matar por ellas.

(Melchor Rodríguez García, el ángel rojo)

Nuestra memoria histórica debería tener siempre presente a personas como Melchor.

Placa a Melchor Rodríguez García.JPG
De CarlosVdeHabsburgoTrabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=38865212

Volviendo a las raíces

Cuando, en 1982, el papa Juan Pablo II visitó la catedral de Santiago de Compostela, pronunció las siguientes frases.

Yo, obispo de Roma y pastor de la Iglesia Universal, desde Santiago te lanzo, vieja Europa, un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú misma.

Y la esencia de Europa es -debe ser- la comunicación y comprensión entre los diferentes pueblos. Tenemos mucho que mejorar. Tras ver al papa Francisco lavando los pies en un centro de refugiados, creo que podemos seguir teniendo esperanza; Europa tiene que reencontrarse consigo misma y volver a sus raíces.

Las otras leyes mordaza

En España, hace relativamente poco, se aprobó una ley (Ley 4/2015) que fue calificada como “Ley mordaza”; es una ley de seguridad ciudadana criticable más por la dureza de las penas que por las acciones que sanciona. Pero no quería hablaros de esa mordaza, sino de otra todavía más terrible. Es la mordaza que puede ejercer la sociedad sobre ciertas opiniones. Me explico más y mejor: apoyar al PP (por ejemplo) es algo que la sociedad no permite. Haz la prueba: escribe un post, publica en redes sociales o sal con una pancarta a la calle apoyándolos. La ley mordaza de la calle te lo impedirá. Y esta mordaza es -de veras- mucho más efectiva que nuestra famosa Ley 4/2015.

¿Qué opináis? ¿Una sociedad respetuosa debe permitir eso? ¿O, por contra, estas críticas son una demostración de la propia libertad de la sociedad?

Sufragio Universal

Este cuento de Asimov describe una situación tremendamente curiosa: vivimos en una sociedad en la que la tecnología ha avanzado tanto que una computadora (Multivac) es capaz de decidir cuáles son todos los cargos públicos de un país (desde el Presidente hasta el último cargo en el más pequeño Ayuntamiento). Y para realizar los cálculos que le llevan a tomar esas decisiones necesita hacer una pregunta a un único ser humano. Una vez cada cuatro años. La pregunta no tiene por qué estar relacionada con la política. Puede ser, simplemente, saber a cuánto está el kilo de patatas. En base a la respuesta de un único ciudadano, Multivac puede concluir qué es lo que elige todo el país.

¿Creéis que es tan diferente de la realidad?

Descubrí los cuentos de Isaac Asimov gracias a Santos. ¡Gracias! 😉

¿De dónde provienen los nombres de derechas e izquierdas?

Como sabéis, en política se utiliza la nomenclatura de “derechas” e “izquierdas” para indicar la orientación de cada grupo.

Esta primera explicación no es la correcta, pero me la he inventado yo y me encanta ;).

Debemos viajar a París, a la isla del Sena en donde se encuentra -entre otras joyas- la imponente catedral de Notre Dame. Allí, situados en entre sus torres, encontramos la explicación a los términos que nos ocupan: a la derecha se encuentra la zona de la nobleza, de los palacios, el súmmum del conservadurismo. Sí dirigimos nuestra mirada a la izquierda veremos el Barrio Latino, la zona de los estudiantes, la esencia misma del avance y del cambio. Y, en medio, la Iglesia, rara vez equidistante pero siempre con actitudes de uno y de otro bando (según con qué representante eclesial nos encontremos).

Hasta aquí, la explicación falsa. Ahora viene la correcta:

Tras la Revolución Francesa, en la Asamblea Constituyente, la distribución de los miembros en la cámara resultó ser esa, desde el punto de vista del presidente. Los que estaban a la derecha resultaron ser los de “derechas” y los que estaban a la izquierda, de “izquierdas”.

Bonus: hace unos cuantos años me tocó formar parte de una mesa electoral. Fue una bonita experiencia plagada de anécdotas. Antes de que llegara la gente para votar, coloqué las papeletas en orden, desde extrema izquierda hasta extrema derecha. Me pareció que eso facilitaría encontrarlas.

Patricia, juega con él en el cielo

Como sabréis, hoy se cumplen diez años de una fecha en la que sucedió algo terrible y en las que se nos rompieron demasiadas cosas. Aquel once de marzo, jueves, recibimos, a primera hora, una llamada en la que se nos decía que ETA estaba volando Madrid a base de bombas. Luego, más llamadas: a la familia, para que supieran que estábamos bien; de Ana y Jose, para saber si estábamos bien; a Sara, para ir juntos en coche al centro, ya que el transporte público estaba cancelado. En medio, la confusión, la incredulidad, el silencio y la tristeza. En la radio, Carod Rovira, que acababa de tener negociaciones con ETA, sorprendido y apesadumbrado por la tragedia.

Al día siguiente (o esa misma tarde, no lo recuerdo bien), la noticia de la cadena SER (mi cadena de cabecera hasta entonces), hablando de que se había encontrado a un terrorista suicida en uno de los trenes. Eso para algunos cambiaba todo, y para otros no cambiaba nada: la tragedia seguía siendo la misma. El viernes por la tarde, la manifestación en contra de los atentados. Al día siguiente, el SMS indicando la actitud de ocultación del PP y una llamada para acudir a la calle Génova. Ese mismo sábado ya hay detenidos islamistas. El domingo, las elecciones, a las que me gustaría sacar de este pudding, porque quedan en nada comparadas con los casi doscientos asesinatos; y porque la actitud de muchos políticos (y medios afines) fue lamentable, intentando arrimar el ascua a su sardina.

La semana siguiente era un goteo constante de malas noticias: cada día, al llegar a la oficina, alguien estaba viviendo una nueva tragedia, la de algún conocido que estaba enfermo o herido; la de la novia gravemente herida que vio a su novio por última vez protegiéndola con su cuerpo.

Y luego, las casualidades: la compañera de Clara que llegó justo cuando el tren cerraba las puertas ante sus narices y su ¡mierda! correspondiente; o nosotros, que íbamos a coger posiblemente uno de esos trenes si no hubiera explotado antes.

Unos días después, Clara tuvo un congreso en Sevilla y la acompañé hasta Atocha, para coger el AVE. Tras despedirla, me acerqué a la zona donde se recordaba a los asesinados. Y, en un rincón, resumiendo el drama y animando a mirar hacia el futuro, por encima de todas las declaraciones y arengas, un osito de peluche, con una nota:

“Patricia, juega con él en el cielo”.

Save syrian children

Este vídeo representa un año de la vida de una niña, mostrando pequeños fragmentos de un segundo de cada día (no se muestran todos los días), desde una situación idílica-normal de celebración de cumpleaños y juegos hasta la terrible (normal para muchos) de un territorio en guerra. Forma parte de una campaña a favor de los niños sirios.

Lo importante, ser capaces de concienciarnos de algo extrañamente difícil en esta sociedad tan globalizada: “sólo porque no esté pasando aquí, no significa que no esté pasando”.

Sirva este vídeo para acercarnos a la crueldad de la guerra y para despertar la conciencia de quienes vivimos en paz.

Me he enterado de este vídeo en el muro de Rosa Sorribas.

Lenin, las derechas y las izquierdas

Vladímir Ilich Uliánov, también conocido con Lenin, fue el líder bolchevique y figura destacada en la Revolución de Octubre.

Tras su muerte (obviamente) le extrajeron el cerebro para analizarlo. Solamente pudieron utilizar el hemisferio derecho; el izquierdo estaba destrozado.

Hablamos de esto en la Primera Época de El Cartapacio.

¡Eh, chavales del Celta, os prohibimos esforzaros!

Hace algo más de un año el periodista Julián Ruiz, en su sección “El cortador de césped” del diario El Mundo, escribió un terrible artículo en contra del Celta. Y no doy crédito a la serie de insultos que vierte sobre el Celta y sus jugadores (y, por extensión, su afición). Siempre me resulta ofensivo mezclar política y deporte. Ofensivo para el deporte, se entiende. Aquí va mi respuesta (sí, un poco tardía; no me aprovecharé de esa tardanza para desmontar alguna de las “previsiones” de ese artículo).

Señor Julián Ruiz: comprendo que sea usted madridista (cosa que desconozco); de hecho, yo también lo soy. Y también comprendo que sea usted español (cosa que desconozco); de hecho, yo también lo soy. Y comprendo que esté en contra de los nacionalismos (cosa que desconozco); de hecho, yo también lo estoy. Nada de eso es motivo para la ristra de insultos que usted ha vertido sobre el Celta.

Luego está el paletismo del ardor nacionalista del Celta de Vigo, que nunca se repite contra el Barça, porque es otro tipo de independentismo. La mayoría de los jugadores célticos jugaron con una aceleración, una bronca continua que parecía que les iba la vida en ello. Da igual. En Chamartín les van a meter cinco.

Que el Celta haya jugado dándolo todo contra el Real Madrid no es algo que deba ofender a un madridista; es más, eso suele pasarle a todos los equipos, incluyendo al Atlético de Madrid, que no creo que sea especialmente independentista. Pero le diré algo más: el Celta puede darlo todo contra el Real Madrid. Y alguna que otra vez nos ha salido muy bien, como cuando les metimos cinco. Pero no nos quedamos cortos con otros rivales, incluyendo los que usted calificaría como “nacionalistas”: al Barcelona y al Athletic ya les hemos marcado seis, al Benfica (portugués, ¿deberíamos habernos dejado ganar?) le marcamos siete; y créame, en esos partidos también se esforzó el Celta. Algo.

Y por cierto, en Chamartín no nos metieron cinco. 😉 Y hoy vuelve a haber un Madrid-Celta. Ya le adelanto que creo que nos vamos a esforzar. Y también le adelanto que a ningún buen aficionado del Madrid le molestará eso.