Adivinando el futuro

Hace unos cuantos años, cuando los bancos se peleaban por que contrataras una hipoteca con ellos, preguntamos al director de nuestro banco que qué iba a suceder cuando bajara el precio de los pisos y lo que te quedara por pagar de hipoteca fuera superior al valor del propio piso. Su respuesta fue tajante:

Eso no va a suceder.

Por aquella misma época, en una conversación con un buen amigo que se movía en el sector inmobiliario, salió el mismo tema. Y el enfoque fue completamente distinto (y coincidía con lo que el sentido común dictaba):

Se dará el caso de personas que tendrán que quedarse sin el piso y aún así no les alcanzará para pagar lo que deben de hipoteca. O que te será mejor -si pudieras- dejar el piso que estás pagando y comprarte otro, ya que el precio de un piso nuevo será menor que lo que te queda por pagar de hipoteca.

Dicho y hecho.

Seis consejos sencillos para salir de la crisis

  1. Haz tu trabajo lo mejor posible.
    Da igual cuál sea tu trabajo, intenta hacerlo perfectamente. Sé el mejor del mundo. Si no tienes trabajo, y quieres tenerlo, esto es igualmente aplicable: sé el mejor del mundo realizando el trabajo que pretendes.
  2. Ama la empresa a la que perteneces (si perteneces a alguna).
    Es importante que seas consciente de que tú eres parte de la empresa y que su bien es el tuyo. Este punto es válido si la empresa se lo merece. Si ha decidido contratarte, seguramente es una buena empresa.
  3. Adáptate.
    Esto vale a nivel individual: quizá tu empresa haya tenido que despedir a otra persona y tú tendrás que hacer (además del tuyo) su trabajo. O quizá te hayan despedido a ti y tienes que montar tu propio negocio. Vale también a nivel colectivo: quizá tu empresa se tiene que reinventar y sacar al mercado productos o servicios que no entraban en el plan inicial.
  4. Innova. Inventa.
    Esto es clave; nunca pienses que ya has llegado a la excelencia. Sigue mejorando. Investiga nuevos caminos. Crea.
  5. El grupo es más importante que el individuo.
    Si el grupo (departamento, empresa) al que perteneces funciona bien, será bueno para todos los componentes del grupo. Incluso aunque algún miembro salga aparentemente perjudicado con las decisiones. Esto es cierto incluso aunque seas tú el perjudicado. Esto es especialmente cierto si tú eres el jefe.
  6. Diviértete.
    Este es el punto más importante de todos. Disfruta, pásatelo bien en tu trabajo. Yo suelo decir que mi trabajo es mucho más divertido que el tiempo libre de muchas personas. Y sí, mi tiempo libre es aún más divertido que mi trabajo.

Como sabéis, estos días se ha criticado intensamente (en España) toda la atención que ha concitado la selección española de fútbol. Que yo haya disfrutado con la selección no me convierte en un insensible, y no significa que no me importe la crisis, que no me importe el incendio de Valencia o que no me importen las masacres de Siria; del mismo modo que alegrarte por un hecho trivial no implica que no te importe que miles de personas mueran de hambre cada día.

Sin embargo, como digo, se han vertido intensas y numerosas críticas estos días. Por mi parte, debo decir que estos puntos que menciono aquí los he aprendido viendo jugar a los nuestros. ;-). Gracias por enseñarnos a salir de la crisis, cracks!.

El día de llevar los niños al trabajo

Vivimos en una sociedad que, en general, ha decidido no mirar hacia los niños. O, si los mira, lo hace considerándolos ciudadanos de segunda tercera clase. Por supuesto, nuestras necesidades (de trabajo e incluso de ocio) son más importantes que las suyas.

En España la baja por maternidad es de cuatro meses (la de paternidad es completamente ridícula: quince días). Esto significa que la madre de un bebé de cuatro meses (todavía en puerperio, todavía posiblemente con lactancia exclusiva) tiene que reorganizar toda su vida (y la de su hijo) para poder asistir al trabajo (intentando rendir como el que más, claro) y, ya en casa, poder compensar la ausencia a la que somete a su hijo.

Sé que este es un tema en el que confluyen muchos factores y que, tal como tenemos montada la sociedad, deja (todavía más) a la mujer en una situación de inferioridad con respecto al hombre. Las soluciones son múltiples y variadas: reducciones de jornada, implantación de teletrabajo y ¿por qué no? llevar a los niños al trabajo.

Pero lo que pretendo con este post es, simplemente, un primer paso hacia esa última propuesta: ¿qué os parecería si tuviéramos un día al año en el que se “pudiera” llevar los niños al trabajo? ¿Y si ese día pudiéramos trabajar casi (o igual, o mejor) que cualquier otro día?

Quizá podría ser el primer paso hacia un futuro más bonito. ¿Os animáis?

La distribución del dinero

Si el dinero que se ha concedido en hipotecas en España se hubiera concedido para crear empresas, ahora tendríamos todos trabajo… y también casa.

¿Por qué nos arriesgamos a pedir miles y miles de euros para construir una casa, pero somos incapaces de pedir (y quizá los bancos de conceder) una décima parte para crear una empresa?

¡Viva la crisis!

Esta claro que la crisis nos lo está haciendo pasar muy mal, pero quiero hacer hincapié en la parte positiva de la misma: estamos gestionando mejor el dinero, teniendo más y mejores ideas; planificando mejor nuestra vida, en definitiva.

Para muestra, un botón: hace unos días estuvimos comiendo con familia y amigos. Estábamos siete personas sentadas a la mesa y todos, salvo nuestro hijo, que aún no tiene tres añitos, teníamos como principal actividad nuestro propio negocio (en algún caso todavía no formalizado). ¿No os parece maravilloso?