El libro que derrumba muros…

…o “la pluma es más fuerte que la espada”. En ocasiones -en muchas ocasiones- solamente el conocimiento es capaz de derribar los aparentemente firmes muros de la ignorancia. El arquitecto mexicano Jorge Méndez Blake lo representa de esta forma tan contundente en su obra “El Castillo”:

SONY DSC

Y si nos acercamos más, podremos ver que el libro que provoca esto es la inconclusa obra de Franz Kafka “El Castillo”:

SONY DSC

Mirar un cuadro

¡Qué tiempos aquellos! Supongo que algunos de vosotros recordaréis ese programa: “Mirar un cuadro”. Era un programa de TVE que se emitió en dos tandas (1982-1984, febrero-octubre 1988). Cada programa analizaba con detalle una obra de arte. El director de la serie era Alfredo Castellón. En el link inferior podéis disfrutar de los programas, algo más de cien.

San Millán de la Cogolla, La Rioja

Allí, por vez primera, alguien escribió en aquella lengua en la que hablaba el pueblo. Desde luego, no era el castellano actual, pero tampoco era el latín de los libros sagrados. Precisamente en el margen de uno de esos libros sagrados se escribieron esas notas, esas glosas emilianenses, en román paladino. ¿Conocéis el monasterio de Suso? Si os acercáis por La Rioja, os recomiendo que lo visitéis. Y muy cerca de allí, en Berceo, nació el poeta que se atrevió a escribir poesía en ese roman paladino “en cual suele el pueblo fablar con so vezino”.

San Millán de la Cogolla, monasterio de Suso. Por aherrero.
San Millán de la Cogolla, monasterio de Suso. Por aherrero.

El sueño de los tres Reyes Magos

Mientras los tres Reyes Magos duermen, un ángel se les aparece y les indica que no deben ir al castillo de Herodes, ya que su intención es matar a Jesús.

Gislebertus de Autun, nos dejó, en las primeras décadas del siglo XII, una interpretación maravillosa de este pasaje en un capitel de la Catedral de Autun. En él se puede ver al ángel despertar -suavemente- a los reyes. Y también vemos que uno de ellos se ha despertado ya. Una joya de sublime belleza.

800px-Autun,_Dream_of_Three_Wise_Men

El chimpancé pintor

Hoy os voy a hablar de Congo, un chimpancé al que le encantaba pintar. Y no solamente le encantaba, sino que lo hacía realmente bien. Sus obras fueron comparadas con las de Kandinsky y compradas por Miró o Picasso.

Se le dejaba total libertad y se realizaron diferentes experimentos, para comprobar que su obra no obedecía al puro azar. Por ejemplo, si se le interrumpía y, al cabo de un tiempo, se le permitía volver a pintar, continuaba donde lo había dejado. (Como es natural, si se le interrumpía, nuestro artista se molestaba).

¿Sabéis cuál es -a mi entender- el detalle más significativo y uno de los factores que hizo que las obras de Congo fueran excepcionales? Que, saltándose todas las normas habituales de experimentos con animales, el etólogo que llevó a cabo estos experimentos (Desmond Morris) le dejó total libertad en su proceso creativo, como decía. Total libertad: No se utilizaron con él premios (ni, por supuesto, castigos).

¿De verdad no hemos aprendido nada de este experimento? Sin premios ni castigos, un mono crea obras del nivel de los grandes de la pintura.

Los puentes de los billetes de euro

Como seguramente os habréis fijado, los billetes de euro tienen representado, en una cara, un puente; en la otra, una puerta o una ventana. El significado es claro: puentes para unir, puertas abiertas para entrar.

Esos conjuntos de puente/puerta son de diferentes estilos, abarcando prácticamente toda la historia del arte:

Valor del billete Periodo arquitectónico
5 € Clásico
10 € Románico
20 € Gótico
50 € Renacimiento
100 € Barroco y rococó
200 € Arquitectura del hierro y del cristal
500 € Arquitectura moderna del siglo XX

Aunque yo estaba -erróneamente- convencido de que los elementos representados existían en la realidad, no es así. O, mejor dicho, no era así: el artista neerlandés Robin Stam decidió crear esos puentes como parte de una nueva urbanización en Spijkenisse (Países Bajos). En uno de los enlaces inferiores podréis observar esos puentes.

Las navillas

Hace ya varios años, quizá más de una década, y tras una visita al poco conocido Palacio de Riofrío, encontré en Internet este precioso poema sobre Segovia y alrededores, que copié en su momento. E hice bien, porque ahora creo que ya no está disponible.

Si alguien conoce su autoría, por favor, que me lo comunique. Estaré feliz de indicarlo. Lo transcribo tal cual lo encontré. Disfrutadlo, amigos:

Ha muerto la mujer muerta.
Envuelta entre nubes blancas;
Los pinos de Balsaín
Le dan escolta de gala.
Montando caballos tordos
Los montes que la acompañan
Visten sus capotes pardos
Con mantos de tierra parda.
La Catedral de Segovia
Hace doblar las campanas
Y elevan su llanto al cielo
Las agujas del Alcázar.
En la casa de los picos
Quedó muerta una esperanza,
Mariposa de colores
Por un alfiler clavada.
El trío de San Martín
Y el acueducto en la plaza,
Abren sus arcos de piedra
A los aires y a las almas ,para
Que pase el pasado
Pero el pasado no pasa.
Porque Segovia es eterna .
En Sus torres y en sus casas
En el alma de la historia
Y en sus piedras blasonadas.
Como es eterno el encanto
De la mujer segoviana y es
Eterna la belleza
Y la bondad de su alma.
¡Segovia la novia eterna…
¡ Reina de un cuento de hadas!
Ha muerto la mujer muerta
Cubierta de nubes blancas…
En las Navas de Riofrío
El frío ha abierto sus alas.

La Mujer Muerta desde Segovia.JPG
«La Mujer Muerta desde Segovia» por Miguel303xmTrabajo propio. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 2.5 vía Wikimedia Commons.

La curiosidad (casi) mató al gato

El congreso se celebraba en una ciudad bellísima, destino de un Camino que durante siglos vio cómo crecían catedrales, puentes y hospitales. Y dentro de la ciudad, en el mejor lugar posible: el Parador de los Reyes Católicos. Entre conferencia y conferencia, salía a disfrutar de la única plaza del Obradoiro, rodeada por el propio Parador, por el Palacio de Rajoy y de Xelmírez y -cómo no- por la Catedral, tan diferente -y tan parecida- a las de su Alemania natal.

Y llegó el momento que tanto había estado esperando; por fin iba a poder ver en funcionamiento el Botafumeiro. La misa se le hizo eterna, esperando ese espectáculo final. Cuando los tiraboleiros comenzaron a poner en marcha el enorme incensario, se abrió paso entre la gente, para poder verlo más de cerca. Inicialmente prestó atención al movimiento del botafumeiro, pero pronto su curiosidad científica hizo que se centrara en el mecanismo. Y fue acercándose más y más. Ajeno a los avisos de la gente que contemplaba, con pavor, la decisión de este hombre. Ajeno, también, al propio botafumeiro.

Tenemos que decir que tuvo mucha suerte. Solamente le rompió el tabique nasal.

Santiago Catedral Botafumeiro.jpg
«Santiago Catedral Botafumeiro» por Luis Miguel Bugallo Sánchez (Lmbuga Commons)(Lmbuga Galipedia) – Commons.. Disponible bajo la licencia CC BY-SA 3.0 vía Wikimedia Commons.