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Papá, ¿jugamos a los números?

Últimamente Dani y yo (y los que se apunten, que suele haber alguien siempre) nos lo estamos pasando en grande jugando a los números. ¿Que qué es eso? Pues una serie de preguntas que se me ocurren (y que ahora se le van ocurriendo a Dani) con las que nos lo pasamos en grande. Dani tiene seis años, pero os dejo algunos ejemplos y vosotros adaptadlas a la edad de vuestros peques, si queréis jugar:

  • El mayor número par de cuatro cifras.
  • El mayor número par de tres cifras, con todas sus cifras diferentes.
  • Un número de tres cifras cuyas cifras sumen diez.
  • Un número de cuatro cifras en el que las dos primeras sumen lo mismo que las dos segundas.
  • El mayor número de seis cifras con todas sus cifras diferentes.
  • Un número cuyo nombre tiene el mismo número de letras que el valor del número.

A disfrutar!!!

En defensa propia

Como mi vecino no estaba, el mensajero nos dejó el paquete. Fui varias veces a su casa, pero no abrió nunca. Así que -víctima de la curiosidad- opté por abrirlo.

Imaginad mi cara de sorpresa y estupor cuando vi el título del libro: “Guía para matar a tu vecino. Edición revisada y ampliada.” Ni corto ni perezoso, decidí aplicar yo mismo el método. Monté la catapulta y, en cuanto abrió la puerta, recibió en su cara el impacto de los miles de hormigas que salieron disparadas del ingenio. Retrocedió, asustado, y cerró. Pero ya era tarde. Los investigadores policiales nunca pudieron resolver el caso del hombre que fue asesinado en su propia casa y sin que nadie entrara en ella.

Fue en defensa propia. 😉

¿Vacaciones libres?

Si tú fueras empresario, ¿le darías a tus empleados libertad total para escoger la duración de sus vacaciones? Pues esto es lo que hace Cyberclick. Y, al parecer, les funciona de maravilla. Eso sí, cada uno tiene que negociarlo con sus compañeros. Nadie se toma seis meses de vacaciones (aunque la empresa se lo permitiría) por su responsabilidad y por la responsabilidad hacia sus compañeros.

¿Cómo lo veis? ¿Aplicable a cualquier empresa?

Yo siempre he sido partidario de libertad absoluta: horario libre, sobre todo. Creo que el rendimiento se dispara cuando el empleado está a gusto. ¿Qué opináis?

Costa, usted no vale para juez

La fecha: muy señalada, 24 de diciembre, Nochebuena. Las acusadas: un pequeño grupo de mujeres. El delito no lo recuerdo con nitidez, pero creo que tenía relación con haber cogido unas almejas incumpliendo alguna norma. Así que el responsable las detuvo y les garantizó, volcando sobre ellas toda su ira, que no pasarían la Nochebuena con sus familias.

Y en el calabozo iban pasando las horas, avanzando la tarde camino de esa noche tan mágica. El desánimo cundía entre las mujeres hasta que vieron que apareció por allí el Juez de Paz. Si había alguna oportunidad, era hablando con aquel buen hombre. Lo llamaron y él, por supuesto, se acercó a hablar con ellas. Le contaron que tenían familia, que sólo eran unas almejas, que aquella noche era una noche especial. Y el señor Juez lo tuvo claro: “haremos lo siguiente: esta noche la pasáis en vuestras casas, pero mañana a primera hora necesito que estéis aquí”. El asentimiento generalizado no se hizo esperar.

Desafortunadamente, la primera acción de las mujeres fue ir a la casa del que las había detenido, para hacerle saber que esa noche sí iban a estar con sus familias.

Y a la mañana siguiente el Juez de Paz, mi querido abuelo, fue -lógicamente- llamado a reunirse por su superior, si no fuera porque cortó rápidamente cualquier posibilidad de discusión:

– Costa, usted no vale para juez.
– Eso ya lo sabía yo.

Diógenes, el cínico

«El insulto deshonra a quien lo infiere, no a quien lo recibe».

Esta gran verdad es atribuida a uno de los hombres más especiales que han existido: Diógenes. Contaré las dos anécdotas más conocidas, que ilustran perfectamente la forma de pensar y la estatura moral de este hombre:

Se dice que recorría -en pleno día- las calles de Atenas, con un farol, buscando a un hombre. Un hombre digno de tal apelativo, un hombre honesto. Esto me recuerda (aunque daría para otro post) a lo que buscan las personas de mi generación cuando están en busca de pareja (una búsqueda mucho más exigente que la de dos décadas atrás, por otra parte).

La otra anécdota nos cuenta que el bueno de Diógenes se encontraba tumbado y el gran Alejandro Magno, acercándose a él, le preguntó qué deseaba. La respuesta fue tan rotunda como inmediata: “apártate, quiero que me dé el sol”. Cuando los acompañantes de Alejandro reprocharon aquella respuesta, recibieron también una dosis de sabiduría de parte de su señor: “Si no fuera Alejandro, querría ser Diógenes”.

El topo salvador

Cuenta una antigua leyenda, que se pierde en la alborada de los tiempos, que desde el cielo cayeron todos los animales; con tal fuerza, que penetraron en la tierra. El topo reunió a todos y les dijo que él se encargaría de buscarles una salida. Con presteza y habilidad empezó a horadar caminos hacia arriba, hasta que, efectivamente, llegó a la superficie. La deslumbrante luz del sol lo cegó, y ciego quedó para siempre. Pero ayudó a todos los demás animales a encontrar la salida.

El pez, símbolo de los cristianos

Como sabéis, los primeros cristianos utilizaban el símbolo del pez para identificarse. La explicación más habitual (y que a mí más me convence) es que se trata de un acrónimo:

En griego, “pez” es “IXΘΥΣ”:

IXΘΥΣ: Iota I=Jesús, Ji X=Christos, Theta Θ=Theou (de Dios), Ípsilon Υ=Uios (Hijo), Sigma Σ=Soter (Salvador)

Es decir: “JesuCristo, Hijo de Dios Salvador”.

Existen algunas otras explicaciones, relacionadas con el pez como símbolo femenino, el pez como símbolo de la verdad profunda o el pez como símbolo del bautismo.